Los pasados días 7 y 8 de octubre tuvo lugar, en la Escuela de Investigaciones Policiales, la novena versión del Seminario Internacional de Ciberseguridad de la PDI, organizada en conjunto con la Universidad Técnica Federico Santa María (USM). Bajo el lema “Protección de la infraestructura crítica y ciberresiliencia”, el evento dejó un mensaje clave: proteger la infraestructura crítica dejó de ser un ejercicio de prospectiva y es un asunto del presente.
En la inauguración, el Prefecto General Ricardo Gatica Aliaga, Subdirector de Inteligencia, Crimen Organizado y Seguridad Migratoria, sostuvo que la seguridad digital no puede recaer solo en una policía ni en un ministerio. Su propuesta es que academia, industria, Estado y comunidad técnica actúen como un solo bloque, bajo una idea de resiliencia que no se mide por la ausencia de ataques, sino por la capacidad de resistir el impacto, adaptarse con rapidez y seguir operando. “No estamos aquí para teorizar, sino para construir las herramientas que protegerán nuestro mañana”.

Desde la academia, el Vicerrector Académico de la USM, Andrés Fuentes Castillo, puso el foco en la responsabilidad de las universidades frente a este escenario. Advirtió que una interrupción en los sistemas digitales puede afectar no solo la operación de una organización, sino también la continuidad de servicios que se usan a diario, y que esa dependencia seguirá creciendo mientras las amenazas cambian. “Son conceptos técnicos, pero sus consecuencias son muy concretas”, dijo sobre la infraestructura crítica y la ciberresiliencia.
Para enfrentarlo, sostuvo que la universidad debe formar profesionales capaces de comprender estas tecnologías, desarrollar soluciones y anticiparse a nuevos riesgos, además de generar investigación que pueda ponerse a disposición del país. Ese trabajo, agregó, exige una relación permanente con quienes enfrentan estos problemas en terreno, como la que la USM mantiene con la PDI.
Dos jornadas con un mismo eje
El Seminario Internacional de Ciberseguridad combinó exposiciones de especialistas nacionales e internacionales, una feria tecnológica con empresas e instituciones del rubro y un ciclo de charlas técnicas. Su eje fue la continuidad operacional de los servicios esenciales, como la energía, el agua potable, el transporte, las telecomunicaciones, la salud y el sistema financiero, y las capacidades para prevenir, mitigar, responder y recuperarse de incidentes de gran magnitud.
El programa recogió experiencias de energía, minería, agua, telecomunicaciones y salud, y abordó desde el uso de inteligencia artificial en los ataques y la seguridad de dispositivos médicos hasta las amenazas híbridas y la protección de sistemas embebidos. A eso se sumaron cinco talleres con cerca de 500 minutos de formación práctica, entre ellos uno sobre centros de operaciones de seguridad (SOC) aplicados a infraestructura crítica, otro sobre seguridad en entornos hospitalarios y otro de hacking de sistemas embebidos.
La primera jornada concentró las ponencias magistrales mientras que la segunda profundizó en las dimensiones técnica, geopolítica y humana de la ciberresiliencia, con la presentación del trabajo ganador del Call for Papers, un panel de alto nivel sobre la respuesta nacional coordinada y sesiones sobre inteligencia artificial aplicada a la ciberdefensa, la cooperación regional y el factor humano en la seguridad de infraestructuras críticas.
La gran novedad de esta edición fue la primera competencia de Capture the Flag (CTF), donde equipos resolvieron desafíos en tiempo real en áreas como hacking web, forense digital y criptografía, entre otras.

