Vestas identifica cinco prioridades para proteger la operación de los parques ante una infraestructura cada vez más digital, conectada y crítica
El análisis “Ciberseguridad & OT: Resiliencia para una industria eólica más digital, conectada y crítica”, desarrollado por Vestas, líder global en soluciones de energía eólica, apunta que la expansión de la energía producida a partir del viento y la creciente digitalización de sus operaciones están llevando la ciberseguridad en parques eólicos desde el ámbito técnico hacia el centro de las decisiones de negocio. A partir de un análisis de las tendencias que están redefiniendo la protección de la infraestructura energética, Vestas advierte que la industria debe integrar la gestión del riesgo cibernético en todo el ciclo de vida de los parques eólicos, desde su diseño y puesta en marcha hasta la operación y el mantenimiento.

“Los parques modernos dependen de sistemas SCADA, conectividad remota, monitoreo centralizado, redes de comunicación y plataformas de soporte operacional. Estas tecnologías son esenciales para operar y optimizar la generación, pero también amplían la superficie que debe protegerse. A medida que la energía eólica gana participación en las matrices eléctricas de América Latina, una interrupción de estos entornos puede afectar la continuidad de la generación, comprometer el valor de los activos y, dependiendo de su alcance, generar desafíos para la estabilidad de los sistemas eléctricos. Por ello, Vestas considera que la resiliencia cibernética debe estar en el radar de la alta dirección y formar parte de las decisiones sobre inversión, operación y gestión de riesgos”, alerta Vinicius Ribeiro Niedzwiecki, Head of Power Plant Solutions de Vestas para América Latina.
El especialista complementa: “La próxima etapa de la digitalización eólica no se definirá solamente por cuánto podemos monitorear o automatizar, sino por la capacidad de hacerlo de forma segura y resiliente. La ciberseguridad debe ser una condición de diseño y una disciplina permanente de operación. Las empresas que la traten únicamente como un requisito de IT estarán reaccionando tarde”.
Distintas investigaciones recientes confirman que la ciberseguridad está ganando peso en la agenda de la energía, de los sistemas eléctricos y de la industria eólica:
El informe Energy Cyber Priority 2025, basado en una encuesta a 375 profesionales del sector energético, señala que el 65% considera que el liderazgo de sus organizaciones ve la ciberseguridad como el mayor riesgo actual para el negocio. Un análisis del U.S. Department of Energy y el Idaho National Laboratory identificó incidentes que afectaron a organizaciones o instalaciones relacionadas con la energía eólica en al menos siete países durante un período de diez años. Según el Cost of a Data Breach Report 2025 de IBM, el costo promedio global de una filtración de datos alcanzó los US$ 4,44 millones, mientras que en el sector energético llegó a aproximadamente US$ 4,83 millones. A su vez, el Energy & Utilities Risk Radar Report 2025 reportó un aumento interanual del 80% en los ataques de ransomware dirigidos al sector de energía y utilities, En la misma línea el Dragos 2025 OT/ICS Cybersecurity Report reportó un incremento superior al 87% en la actividad de ransomware contra organizaciones industriales frente al año anterior. Más recientemente, el Dragos 2026 OT/ICS Cybersecurity Report volvió a evidenciar el crecimiento sostenido de esta amenaza, reportando un aumento interanual adicional del 64% durante el año 2025.
Aunque las metodologías y los universos analizados son distintos, las investigaciones apuntan en una misma dirección: el riesgo cibernético ya forma parte de la agenda de continuidad operacional, gobernanza y competitividad. Según el análisis de Vestas sobre ciberseguridad en parques eólicos, el desafío no es acumular herramientas, sino definir qué activos son críticos, quién puede acceder a ellos, cómo detectar comportamientos anómalos y cómo recuperar la operación.
“El sector ya superó la etapa de discutir si OT debe ser protegida. La cuestión ahora es qué tan rápido las organizaciones consiguen convertir la visibilidad, la gobernanza de accesos, la gestión de vulnerabilidades, el monitoreo y la respuesta a incidentes en una capacidad operacional integrada. Sin esa conexión, una empresa puede tener controles y aun así no estar preparada para tomar decisiones durante un evento real”, Eduardo Javier Zagal, Cyber Security Lead Specialist de Vestas para América Latina.

Ciberseguridad en parques eólicos: cinco prioridades
El análisis identifica 5 puntos de atención para propietarios y operadores:
- Visibilidad de activos y conexiones. Conocer qué activos están conectados al entorno operacional, cómo se comunican y qué dependencias existen es la base para gestionar el riesgo.
- Gobernanza de identidades y accesos. Los accesos remotos, privilegiados y de terceros requieren responsabilidades claras, trazabilidad y revisión continua.
- Gestión de vulnerabilidades adaptada a OT. Las decisiones deben considerar criticidad, exposición y restricciones operacionales, evitando trasladar mecánicamente prácticas de IT a la planta.
- Monitoreo y capacidad de respuesta. Detectar señales tempranas y disponer de procedimientos practicados permite actuar con rapidez sin generar impactos adicionales en la operación.
- Ciberseguridad a lo largo del ciclo de vida. Diseño, construcción, comisionamiento, operación, mantenimiento, actualizaciones y relación con proveedores deben formar parte de una misma estrategia de resiliencia.
“La resiliencia no se compra como una solución puntual. Se construye con decisiones consistentes durante toda la vida del parque. Eso exige conectar la arquitectura tecnológica con la realidad de la operación, priorizar según el impacto potencial sobre la generación y revisar continuamente si los controles siguen respondiendo a un entorno que cambia”, dijo Niedzwiecki.
Regulación: punto de partida, no llegada
En mercados como la Unión Europea y Estados Unidos, la ciberseguridad se consolidó como un componente de la protección de infraestructura crítica. NIS2 amplió las expectativas relacionadas con gobernanza, gestión de riesgos, notificación de incidentes, accesos de terceros, cadena de suministro y resiliencia operacional. En América Latina, el desarrollo regulatorio avanza a distintos ritmos. Chile figura entre los países más avanzados de la región, que cuenta con el Estándar de Ciberseguridad para el Sector Eléctrico del Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) y la Ley Marco de Ciberseguridad, Ley N.º 21.663.
“El cumplimiento regulatorio establece un estándar mínimo común, pero no sustituye una estrategia basada en riesgo. En energía eólica, la madurez se demuestra cuando la organización puede anticipar escenarios, asignar responsabilidades y mantener decisiones operacionales seguras aún bajo presión. La tendencia será una mayor responsabilidad de la alta dirección y una integración más profunda entre equipos de negocio, OT, IT y proveedores”, afirma Zagal.
El especialista alerta que la evolución del riesgo cibernético está elevando las expectativas sobre los socios tecnológicos de la industria: “Ya no es suficiente ofrecer herramientas o controles aislados. Los propietarios y operadores necesitan aliados estratégicos que conozcan la tecnología eólica, comprendan las interdependencias de la operación e integren la gestión de accesos, la gestión de vulnerabilidades, el monitoreo, la respuesta a incidentes y la gobernanza en una estrategia de resiliencia a largo plazo. En respuesta a esta necesidad, Vestas ha desarrollado un enfoque integrado de gestión de la ciberseguridad que conecta estas capacidades con la tecnología, el ciclo de vida y la realidad operacional de cada parque”.
